Fundación de Monterrey

La historia de la ciudad de Monterrey y del Estado de Nuevo León están estrechamente ligadas. Cuando se fundó el Nuevo Reino de León, este se limitaba a Monterrey, desde el día 20 de septiembre de 1596, Monclova, Cerralvo y Saltillo y las familias fundadoras formaban un grupo de una treintena de personas en cada localidad. Poco a poco, Nuevo León se fue poblando con las familias de pastores trashumante de origen criollo que combatieron y desplazaron a los grupos indígenas nativos de la región y más tarde dependieron entre México y Estados Unidos, la ciudad quedó a un paso de la frontera y comenzó a ser un lugar estratégico para la industria y el comercio entre los dos países. La que había estado aislada por la Sierra Madre y alejada del centro de la Nueva España y el México independiente, comenzó a desarrollarse —desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX— en todos los sentidos: demográfico, social, político y económico

Fundación de la Ciudad de Monterrey
Primer asentamiento llamado Santa Lucía (1577).

Asentamientos nativos e hispánicos alrededor de Monterrey.
Nacido en la Isla Tercera, en las Azores hacia 1547, el capitán Alberto del Canto fue comisionado por Martín López de Ibarra para fundar la Villa de Santiago del Saltillo en 1577 y ese mismo año “descubrió” el valle de Extremadura y estableció un lugar donde está hoy Monterrey llamado Santa Lucía.

Segundo asentamiento: “Villa de San Luis Rey de Francia” (1582)
En 1567 a bordo de un navío de vinos llegó a la Nueva España el portugués y de familia de cristianos nuevos, Luis de Carvajal y de la Cueva. Siendo alcalde de Tampico le fue encomendada la “pacificación” de la Huasteca y participó en diversas campañas de exploración. Una de las más importantes, fue la que hizo con Francisco de Puga Valles y Zacatecas, en la que se descubrió el camino a Mazapil y la Nueva Galicia en 1573.

Los reyes de España no seguían auspiciando con sus fondos empresas de descubrimiento, pero permitían que se hicieran por cuenta de los conquistadores. Carvajal viajó a España y negoció con Felipe II de España un contrato en el que le fue concedida la pacificación y población de un vasto territorio de “200 leguas tierra adentro” —unos 1,000 km.—. Este contrato o capitulación está firmado el 31 de mayo de 1579 y facultaba a Carvajal para actuar:

En 1580 los hombres de Carvajal a bordo de la urca Santa Catarina se unieron a la flota en la que viajaría también el virrey Lorenzo Suárez de Mendoza, conde de La Coruña. Una vez en Veracrúz, el grupo de Carvajal siguió por su cuenta hasta el puerto de Tampico a donde arribó el 25 de agosto.

Carvajal de inmediato se ocupó de su compromiso. Pasó largas temporadas en Tamapache, Temptela, Xalpa y Sichú y fundó el 12 de abril de 1582 la ciudad de León —hoy Cerralvo— y a media legua de ésta fundó otra población que llamó Villa de Cueva. Este mismo año, en la antigua Santa Lucía, Carvajal fundó la Villa de San Luis Rey de Francia. Según un cronista, en estos lugares llegó a haber hasta 200 hombres que emprendían la captura de indios logrando con ello atraer a más soldados a los poblados.

Para poder gobernar tan vastos territorios, hacia 1585 Carvajal nombró tres tenientes: Felipe de Nuño para la zona del Pánuco, Gaspar Castaño de Sosa para el noreste y Diego de Montemayor para el centro, de Santa Lucía hasta la Laguna. Por aquella época, el conde de la Coruña comenzó un proceso contra Carvajal acusándolo de invadir territorios que no le correspondían. Carvajal pidió amparo y le fue concedido por medio de Pedro de Vega, procurador de la Real Audiencia el 18 de enero de 1582. El resentimiento del Virrey se transformó en una lucha sin cuartel contra Carvajal quien ya no pudo continuar con su gobierno.

Mientras Carvajal se encontraba en México, su sobrino, Luis de Carvajal el Mozo, se hacía cargo de las funciones de gobernador. Pero surgieron entonces enfrentamientos violentos entre indios y conquistadores que dieron como resultado la despoblación de la Villa de San Luis. Semejantes suertes corrieron la ciudad de León y la villa de Cueva. Finalmente Diego de Montemayor decide él también abandonar su territorio. Él y los escasos vecinos que quedaban, se reunieron en San Francisco (Apodaca) para, de allí, partir hacia Saltillo.

Por su parte hacia 1588 Luis de Carvajal logró salir en libertad y emprendió la tarea de repoblar las minas de Trinidad a las que llamó Nuevo Almadén —Monclova— y otorgó a Diego de Montemayor el nombramiento de lugarteniente del gobernador de Coahuila con jurisdicción sobre Santa Lucía, hasta las Parras y desde el Río Grande hasta la Lagua. Y con este nombramiento el encargo de repoblar la ciudad de León y quien lo quisiera, también las Parras. Pero los problemas de Carvajal no habían terminado.

Eran tiempos en los que religión y gobierno eran, se puede decir, una misma cosa. Ya pesaba la acusación en contra de Carvajal de invadir territorio ajeno, a ésta se le sumaba ahora la de encubrir a su sobrina Isabel Rodríguez de Andara, en cuestiones de doctrina cristiana. Tenía en su contra ya el pertenecer a una familia de cristianos nuevos y termina siendo excomulgado. Fue arrestado por Alonso López y llevado nuevamente a México para ser juzgado por la Inquisición. Ésta le retira la excomunión después de abjurar, pero lo sentencia al destierro por 6 años. Sentencia que no llegó a cumplir, pues poco tiempo después murió en prisión.9​

Gaspar de Sosa, quien había quedado como teniente de Carvajal en Almadén, abandonó el sitio y se fue a Nuevo México, hecho que le valió el destierro a la China donde murió. El Nuevo Reino de León se hallaba nuevamente despoblado.

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